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Un
alfajor es una golosina tradicional de la Argentina, Chile, Perú,
Uruguay y otros países de Iberoamérica, compuesto
por dos galletas unidas por un relleno dulce y generalmente bañadas
en chocolate o glaseado. El relleno suele ser de dulces de frutas,
dulce de leche o mousse de chocolate.
En España, un alfajor
es un dulce típicamente navideño, propio de Andalucía,
realizado a partir de una pasta de almendras, nueces y miel,
al igual que muchos otros dulces tradicionales también
de origen árabe, como el turrón o el mazapán.
Si bien el alfajor tiene
años de presencia en la gastronomía de los países
del Río de la Plata, es un invento antiquísimo
de los pueblos árabes. Su nombre proviene del idioma de
sus inventores al-hasú que significa 'relleno'.
Según el código
alimentario de la Argentina, Se entiende por Alfajor "el
producto constituido por dos o más galletitas, galletas
o masas horneadas, adheridas entre si por productos, tales como,
mermeladas, jaleas, dulces u otras sustancias o mezclas de sustancias
alimenticias de uso permitido. Podrán estar revestidos
parcial o totalmente por coberturas, o baños de repostería
u otras sustancias y contener frutas secas enteras o partidas,
coco rallado o adornos cuyos constituyentes se encuentren admitidos
en el presente Código." Código Alimentario
Argentino, capítulo IX, artículo 761 bis.
Tanto en la Argentina
como en Uruguay, el alfajor lleva elaborándose más
de 130 años, y cada región le da su toque distintivo.
Existen así alfajores de Córdoba (Argentina), Santa
Fe, Santiago del Estero (Argentina), de Tucumán (Argentina),
de Punta del Este (Uruguay), Mar del Plata (Argentina) y en general
de la mayoría de los lugares turísticos de ambos
países. Es tradición que los turistas agasajen
a sus familias y amigos, regalándoles cajas de alfajores
tradicionales del lugar que visitan, como un sello de que "estuvieron
allí". Asimismo se suele despedir a los viajeros
diciéndoles (en broma): "Traé alfajores".
El alfajor es de origen árabe, fue adoptado en el Río
de la Plata y mejorado con dulces de origen (como el dulce de
leche), pues es muy probable que haya llegado desde España
de la mano de inmigrantes andaluces. Su origen se emparenta con
otros productos de la cocina árabe como el turrón
de almíbar. En España también se conserva
este plato de la cocina árabe. Aún hoy en Medina
Sidonia, Andalucía, existe una agrupación de productores
de este postre que utiliza las antiguas recetas. También
era una tradición en Córdoba (Andalucía),
donde se preparaban en las casas religiosas hacia el siglo XVIII.
La forma de esta confitura, en esa época, era de dos o
más tapas de bizcocho cuadrado, rellenos con distintos
dulces y cubiertas con un vidriado de azúcar.
Más tarde con la
llegada de los españoles a América, este producto
fue introducido en la región especialmente por las comunidades
religiosas que se establecieron para misionar y evangelizar.
En el Río de la
Plata se introdujo a mediados del siglo XIX, siendo uno de sus
pioneros Augusto Chammás, francés, que llegó
a esas costas en 1840, y en 1869 fundó una pequeña
industria familiar dedicada a la confección de confituras,
entre ellas el alfajor. La innovación que introdujo Augusto
consistió en confeccionar el alfajor con tabletas redondas.
Entre los alfajores regionales
argentinos se destacan el cordobés, relleno de dulces
de fruta (generalmente de membrillo) y el santafesino, de no
menos de tres tapas hojaldradas pegadas entre sí con mucho
dulce de leche y todo el conjunto glaseado (se pueden reconocer
las preparaciones industriales por no disponer del baño
en la parte inferior, ya que se lo realiza sobre placas). También
en Santa Fe se puede adquirir el Rogel, de iguales características,
pero más grande (del tamaño de una torta chica).
En Perú, el alfajor
llegó desde principios de la presencia hispánica
con toda su influencia árabe y desde entonces formó
parte de la gastronomía en la época del Virreinato
del Perú. Existen múltiples variedades de este
postre, siendo la más destacada, al menos por su tamaño,
el King kong de manjarblanco. |